Miles de chinos visitados, ni se sabe los herbolarios en los que he pedido CARDOMOMO y por fin lo encontré en Oviedin. Y he de darle las gracias a mi marido que se empeño en entrar en el 1001 herbolario, porque yo ya había perdido la esperanza.
Bien, ya con mi cardomomo en el bolso e imaginando la cantidad de delicatessen y de experimentos raros que iba a conseguir hacer en mi cocina, nos dirigimos al mercado del fontán. Como ya os he dicho otras veces adoro ese mercado las paisaninas con sus cuatro cosas de la huerta. Unas pelando fabes, las otras vendiendo avellana (carisima a 5 euros, pero que avellana!). Otra que te grita guapa, cómprame esta berza que es la ultima que me queda. Y yo que soy muy obediente pues eso más bolsas a cargar. Todo es fresco, fresquisimo...Nos encontramos con un paisano que a voces le puso a caldo a una paisana."Señora usted quiere mandar en su casa y en la mía y en la mía mando yo!" Arsa con las malas pulgas del hombre, ahora tenia unas peras que decían, cómeme, cómeme y yo.... soy débil.
En esta ocasión no llevamos a los niños, que también disfrutan el mercado un montón.